martes, 23 de noviembre de 2010

La prostituta y la santa.

Yo fui enviada desde el poder
y he venido a aquellos que reflexionan sobre mí,
y he sido hallada entre aquellos que me buscan.
Consideradme, aquellos que reflexionais sobre mí,
y vosotros que oís, oidme.
Aquellos que me aguardaís, llevadme a vostros.
Y no me perdáis de vista.
Y no hagáis que vuestra voz me odie, ni vuestro oido.
No me ignoréis en ningún lugar ni en ningún momento. 
¡Estad en guardia!
No me ignoréis.

Porque yo soy la primera y la última.
Yo soy la honrada y la despreciada.
Yo soy la prostituta y la santa.
Yo soy la esposa y la virgen.
Yo soy la madre y la hija.
Yo soy los miembros de mi madre.
Yo soy la estéril
y muchos son mis hijos.
Yo soy aquella cuya boda es grande,
y no he tomado esposo.
Yo soy la partera y aquella que no da a luz.
Yo soy el consuelo de los dolores de parto.

Yo soy la novia y el novio,
y fue mi esposo quien me concibió.
Yo soy la madre de mi padre
y la hermana de mi esposo
y él es mi criatura.
Yo soy la esclava del que me preparó.
Yo soy la que gobierna a mi criatura,
pero él es quien me concibió antes del tiempo del nacimiento.
Y él es mi criatura a su debido tiempo,
y de él viene mi poder.
Yo soy el brazo de su poder en su juventud,
y él es el báculo de mi vejez.
Y me ocurre aquello que él desea.

Yo soy el silencio incomprensible
y la idea recurrente.
Yo soy la voz de múltiples sonidos
y la palabra de múltiple apariencia.

Yo soy la pronunciación de mi nombre.
¿Porqué me amáis quienes me odiáis,
y me odiáis quienes me amáis?
Aquellos que renegáis de mí, me confesáis,
y aquellos que me confesáis, renegáis de mí.

Aquellos que decís verdad de mí, mentís sobre mí,
y aquellos que habéis mentido sobre mí, habéis dicho verdad de mi.
Aquellos que me conocéis, me ignoráis,
y aquellos que no me han conocido, me conocen.
Porque yo soy el conocimiento y la ignorancia.

Yo soy vergüenza y bravura.
Yo soy desvergonzada; yo estoy avergonzada.
Yo soy fuerza y yo soy miedo.
Yo soy guerra y paz.
Prestadme atención.
Yo soy la deshonrada y la grande.
Prestad atención a mi pobreza y a mi riqueza.
No seáis arrogantes conmigo cuando sea expulsada de la tierra,
y me hallaréis en aquellos que están por venir.

Y no me consideréis en el montón de estiercol
ni os marchéis abandonándome,
y me hallaréis en los reinos.
Y no me consideréis cuando esté exiliada entre aquellos
que han caído en desgracia y en el más remoto lugar,
y no me abandonéis entre aquellos que han de ser asesinados.

Pero yo, yo soy compasiva y yo soy cruel.
¡Estad en guardia!
No odiéis mi obediencia
no améis mi autocontrol.
En mi debilidad, no me abandonéis,
y no temáis mi poder.

¿Por qué menospreciáis mi temor
y maldecís mi orgullo?
Pero yo soy que existe en todos los miedos
y fortalece en el temor.

Yo soy aquella que es débil,
y estoy bien en lugar placentero.
Yo soy inconsciente y yo soy sabia.

¿Por qué me odiáisteis en vuestros concilios?
Porque yo callaré entre aquellos que callan,
y yo apareceré y hablaré.
¿Por qué me odiásteis, griegos?
¿Porque yo soy bárbara entre los bárbaros?
Pues yo soy la sabiduría de los griegos
y el conocimiento de los bárbaros.
Yo soy el juicio de los griegos y de los bárbaros.
Yo soy aquélla cuya imagen es grande en Egipto
y aquella que no tiene imagen entre los bárbaros.
Yo soy aquella que ha sido odiada por doquier
y quien ha sido amada por doquier.

Yo soy aquella a la que llaman Vida,
y vosotros me habéis llamado Muerte.
Yo soy aquella a la que llaman Ley,
y vosotros me habéis llamado Caos.
Yo soy aquella a la que habéis perseguido
y yo soy aquella a la que habéis apresado.
Yo soy aquella a la que habéis temido,
y a mí os habéis unido.

Yo soy aquella ante la que os habéis avergonzado,
y vosotros habéis sido desvergonzados conmigo.
Yo soy aquella que no guarda las fiestas,
y yo soy aquella cuyas fiestas son muchas.

Yo, yo no tengo dios,
y Yo soy aquella cuyo Dios es grande.
Yo soy aquella sobre la que habéis reflexionado,
y me habéis menospreciado.
Yo soy incomprensible,
y habéis aprendido de mí.
Yo soy aquella a la que habéis despreciado,
y reflexionáis sobre mí.

Yo soy aquella de la que os habéis escondido,
y aparecéis ante mí.
Pero cuando os escondáis,
yo apareceré.
Pues cuando aparezcáis,
me esconderé de vosotros.

[fragmentos incompletos]

Y venid a mí quienes me conocéis,
y quienes conocéis mis miembros,
y estableced a los grandes entre las pequeñas primeras criaturas.
Venid a la infancia,
y no la menospreciéis por su pequeñez.
[...]

Yo soy el conocimiento de mi pregunta,
y el hallazgo de aquellos que me buscan,
y la respuesta a quienes preguntan por mí,
y el poder de los poderes en mi conocimiento
de los ángeles, que han sido enviados a mi palabra,
y de los dioses en su edad por mi consejo, 
y de los espíritus de cada hombre que existe conmigo,
y de cada mujer que habita en mí.

Yo soy aquella que es honrada y alabada,
y quien es menospreciada con desdén.
Yo soy paz,
y guerra que ha venido por mi causa.
Yo soy extranjera y ciudadana.
Yo soy la substancia y aquella que no tiene substancia.

Aquellos que no están conmigo me ignoran,
y aquellos que están en mi sustancia son aquellos que me conocen.
Aquellos que están cerca de mí me han ignorado,
y aquellos que están lejos de mí son aquellos que me han conocido.

En el día en que me aproximo a vosotros, estáis lejos de mí,
y en el día en que me alejo de vosotros, estoy a vuestro lado.

[fragmentos incompletos]

Yo soy el control y la incontrolable.
Yo soy la unión y la disolución.
Yo soy la permanencia y yo soy la disolución.
Yo soy la que está abajo,
y ellos vienen sobre mí.

Yo soy el juicio y la absolución.
Yo, yo soy la sin pecado,
y la raíz del pecado deriva de mí.
Yo soy lujuria aparente,
y en mí habita la castidad.

Yo soy la voz al alcance de todos
y el discurso incomprensible.
Yo soy una muda que no habla,
y grande es la multitud de mis palabras.
Oidme en la dulzura, y aprended de mi aspereza.
Yo soy la que grita,
y Yo soy expulsada de la faz de la tierra.
Yo preparo el pan y en él encierro mi alma.
Yo soy el conocimiento de mi nombre.
Yo soy aquella que grita,
y yo escucho.

[fragmentos]

Vosotros los derrotados, juzgad a quienes os derrotan
antes de que os juzguen a vosotros,
porque el juez y la parcialidad existen en vosotros.
Si sois condenados por éste, ¿quién os absolverá?
O, si sois absueltos por él, ¿quien os apresará? 
Pues lo que habita en vuestro interior es lo que habita fuera de vosotros,
y aquel que os crea en el exterior
es quien moldea vuestro interior.
Y lo que veis en vuestro exterior, lo veis en vuestro interior;
es invisible y es vuestro vestido.
Oídme, los que oís,
y aprended de mis palabras, aquellos que me conocéis.
Yo soy la voz al alcance de todos;
yo soy el discurso incomprensible.
Yo soy el nombre del sonido
y el sonido del nombre.
Yo soy el signo de la letra

[fragmentos incompletos]


Y yo pronunciaré su nombre.
Mirad entonces sus palabras
y todas las escrituras que han sido completadas.
Prestadle atención, aquellos que oís
y también vosotros, ángeles y aquellos que han sido enviados,
y vosotros, espíritus que han sido despertados de la muerte.
Pues yo soy aquella que existe en soledad,
y no tengo a nadie que me juzgue.
Pues muchas son las formas placenteras del pecado,
y la incontinencia,
y las pasiones deshonrosas,
y los placeres fugaces,
que los hombres abrazan antes de la sobriedad
y del regreso a su lugar de reposo.
Y allí me hallarán,
y allí vivirán,
y no morirán de nuevo.



Selection made from James M. Robinson, ed., The Nag Hammadi Library, revised edition. HarperCollins, San Francisco, 1990.            

martes, 2 de noviembre de 2010

Le Baiser de l'Opera - Robert Doisneau (1950)

Inesperada sensación; 
Nada mas importa... 


Y todo se mueve y nadie nos mira y todo cambió. 
Y nuestros cuerpos y nuestro tiempo
 se det i e n e n. 


Y el deseo,
Y la necesidad 
de ese momento 
e t e r n o


nos invadió
.
Rimas y Leyendas XXX

Asomaba a sus ojos una lágrima,
y a mi labio una frase de perdón;
habló el orgullo y enjugó su llanto,
y la frase en mis labios expiró.

Yo voy por un camino, ella por otro;
pero al pensar en nuestro mutuo amor,
yo digo aún: ¿por qué callé aquél día?
Y ella dirá: ¿por qué no lloré yo?
Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870)

miércoles, 11 de agosto de 2010

domingo, 4 de julio de 2010

ODIO
EL
COLEGIO.
Te tuve tan cerca que creí que te tenia. Me acercaba lentamente a agarrarte y llevarte ahí, donde siempre voy, donde iría solo con vos, o con algo que se te parezca. Estaba tan cerca, tan... hasta que así, de repente, entre ese mar, ese frenesí de gente, 


desapareciste.


Esa colorada de ojos negros, te alejo de mi. Se acerco hasta el punto previo o a escaparse juntos y ahí me acerque y grite. -¡Es mio! ¡Me estaba esperando a mi!
Su cara de asombro era de esperar, creyó que yo no era capaz de luchar así por vos, claro, pobre ilusa; Se equivoco. Esa insensible te soltó así nada más, como quien suelta un metal ardiendo!
Yo: Yo me agache, e inmediatamente te levante, te quite esa pelusita minúscula que quiso unirse a tu impecable frente. Y ahí entonces pague la cuenta y me fui.
 Nos sentamos los dos, en esa plaza, en ese banco, Yo te leía, y no te quejaste ¿Acaso serias capaz?, me diste toda tu magia, me llevaste tan lejos...tan... sin moverme ni un centímetro, como siempre, Yo lo sabia,. Sabia que no me ibas a fallar. Por eso, a partir de ahora, siempre pero siempre,vas a ser mi libro favorito.